miércoles, 5 de agosto de 2009

Insania...

 A veces pienso en la sinceridad con uno mismo, y me encuentro de a poco sumido en los dilemas mas existenciales, la vida misma es el dilema mas grande, cada decisión, cada acto o cada paso nos lleva a situaciones por las cuales la duda siempre esta presente, que he hecho bien y que no, cuales han sido mis aciertos y cuales mis errores, y puedo divagar en estas mismas preguntas todas las noches de insomnio que he tenido, y me doy cuenta que no he vivido, que sigo atrapado en la misma red de inseguridades con la cual a mi espalda deje mi hogar hace ya varios años.


Inseguridades... Ahora que lo menciono me doy cuenta que realmente han sido tantas y tantas, y que lio he causado gracias a ellas, cuantos miedos se han derivado de ellas mismas, cuantos dias desperdiciados y amontonados en los baules de sueños rotos y fracasos, cuantos... cuantas...

Y cada noche vuelvo al mismo punto de partida, al de las vueltas interminables de mi cama, al de mis sábanas vacías de una existencia, de colores y olores oníricos sin sentido, a ese vacío existencial que llena hojas y hojas, cuadernos manchados y viejos de poesía sin límite y sin tiempo, y descubro que nada he vivido, nada he sido ni nada he comprendido.

El vacío de mis manos me llena la mente de sueños interminables, sueños que me han conducido por lugares tan hermosos y tan inexistentes, he conocido amores que solo han sido reales en la cúpula lejana de esas auroras que cobijan los ideales de las mentes intranquilas, locas y olvidadas, amores que han dejado huellas invisibles e intangibles, por que solo han existido mas alla de los sueños, de las distancias, de la mera condición irreal de los sentidos que no florecen en la piel, solo en la mente. 

Y regreso otra vez y otra vez al mismo instante, este que me tiene sumergido en la ausencia de mi mismo, en el silencio de una habitación sin risas ni caricias, en la rutina indeleble de una vida caótica y frustrante; Dios cuanto vacío habita en estas cuatro esquinas, cuanta ausencia de mi, me estoy perdiendo en medio de la nocturna locura de miles de noches de verano, me estoy perdiendo, y nada ha sido en vano mas todo es una mentira, todo aquello se disuelve lentamente, las visiones, los momentos capturados eternamente en mi pupila, todo se desvanece en el velo interno de la ilógica postura de mi alma; quiero estar conciente al terminar esta batalla, quiero ser honesto conmigo mismo al terminar este camino, no gane ni perdí nada, eso es muy cierto, por que nunca supe tener ni perder lo que no tuve, lo único restante entre mis manos son los ecos, mis ecos del silencio, esos que son solo mios y de nadie, que son solo propios y a la vez ajenos, tan ajenos como las palabras que recorren mi cabeza, como los cuentos aquellos que mi padre me contaba cuando niño que hice tan propios sin ser mios, como las poesías que vivi tan profundamente enamorado de nadie, ni de mi mismo, como las fábulas que discernieron mi carne en pletóricos instantes de inocencia; y vuelvo irremediablemente al comienzo, al instante eterno de mis manos escribiendo su locura interminable en el medio de la noche...

Estas manos, que han perdido ya tantas batallas, estas manos que no han aprendido a ser reales y eficientes, estas manos que han dibujado la cara de la nada, que han moldeado el rostro del vacío y de la soledad certera y tan cercana, y que no han sido ni serán ya nada, mis manos, estas manos húmedas de esencia incorruptible, húmedas de pasados que no fueron mas que sombras perdidas e intangibles, estas manos...

Estas manos que son esa extensión tan imperfecta del color que se ha impregnado en mis púpilas, que son el misticismo pleno de la ausencia sin contacto, de la luna llena que se vierte entre mi piel varada en la ternura de tu encuentro, -silencio largo....-.

-Tu encuentro... Aún ahora no entiendo si fue un éxito el haberte reencontrado, han sido tantas vidas, tantos siglos, tantos mares los que he surcado para hallarte...-

Y me encuentro nuevamente en el comienzo, en esta cama tan inmensa y tan vacía, en esta noche tan eterna que se fuga de las manos frígidas de fantasía, y me doy cuenta que por fin he vencido a la rutina, he vencido a la vida, me he vencido... y realizo que nada existe, nada tengo y nada soy...

Y comprendo al final del ejercicio de internarme en mi locura la respuesta que el haberte conocido me ha entregado, esa única respuesta que solo a mi me favorece, que a nadie mas le invoca ni acontece, esa verdad plasmada en la inercia de los dias que ahora comienzan, y lo sé desde el momento en que cubrí tu mundo con mis dedos, nada soy y nada he sido... pero en ti la verdad de lo que fuí, de lo que soy y que seré por siempre ha florecido.
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