domingo, 22 de agosto de 2010

De amor, sueños y otras fantasías.

in love. Pictures, Images and Photos


Hablar de amor es hablar de música y sinfonías, notas melódicas que conjuran
esa alineación perfecta entre los planetas que nos rigen y sus respectivas estrellas,
es hablar de sueños paralelos que convergen desde diferentes puntos planetarios,
susurros que viajan a travéz de miles de silencios diluidos en el tiempo.

Hablar de amor es compartir esa ilógica idea de sabernos parte de algo o alguien,
de creer firmemente que todos estamos ligados de una u otra forma a un lugar
un momento, una historia que no podrá ser contada por nadie mas que uno mismo,
por que amor no es lo que uno desea o quiere, amor es lo que simplemente sucede.

Hablar de amor es también hablar de memorias y tiempos, momentos indelebles
que traspasan toda dimensión o distancia; hablar de amor es simplemente hablar
de fe y sueños que no envejecen, sentidos y sentimientos que no se evaporan
por los reveses de la vida y todo aquello que es lo cotidiano, y es muy cierto: el amor
también a veces duele.

Por que hablar de amor es también decir que existen penas, lagrimas y soledades
que jamás nos dejan, que forman parte del legado sigiloso que al corazón engrandece,
por que dolor y amor son uno mismo, que igual se muere de amor y de dolor,
por que amor y dolor son dualidad perfecta, Yin y Yang, luz y sombra, vida y muerte.

El amor lo es todo sin ser nada, cuatro letras que crean al universo o al vacío;
para algunos es solo una palabra, para otros es un sentimiento, mas siendo honestos
el amor es como el viento, los suspiros, los sueños infantiles, la inocencia...
el amor... es un segundo que detiene para siempre el tiempo.

Hablar de amor es hablar de la magia de la vida y su hermosa fantasía,
de creer y crear mundos plenos ávidos de imaginación sin límites, hablar de amor
es sumergirse enteramente en un mundo sin lógica, sin métrica ni orden,
por que el amor es caos puro, libertad sin condiciones, vida plena e infinita.

El amor no elige, no ata, no condena, solo existe aún sin saberlo
en los límites del alma y la razón.

Publicar un comentario