jueves, 31 de mayo de 2012

Tres monólogos y dos verdades disueltas en la noche...

    Definitivamente la noche es una traicionera sigilosa que apuñala en el sueño el alma, e inserta en mis visiones oníricas esas imagenes calladas que aún cimbran los muros casi diluídos del pasado.  No  hay duda que entre los restos, de los pilares mas fuertes que todavía sostienen el pasado atado a mi cintura, están aquellos que grabados, roca adentro tienen los instantes compartidos de tu vida en mi vida, y  felizmente compruebo que aún con el paso del tiempo y su guadaña sigilosa, tu nombre sigue siendo una chispa, luz o singular sonrisa, mueca alegre entre la nada de un instante...  Sigues siendo tu esa razón insuperable de saberme vivo y de saber realmente cual es el sentido acerca de esta vida, y no hay duda en ello, poder amarte es en mi el único motivo.

   La vida es un campo de sueños compartidos, una paleta de colores que todo lo corrompe con su magia, y es cierto que muchas veces solo transitamos como sombras inequivocas y ausentes, los caminos que no fueron escogidos por los hilos del destino, pero también es cierto que la luna que hoy alumbra a lo lejos el camino, es la misma que tu admiras al alimentar aquellos dulces sueños en regazo; mientras tanto al cerrar los ojos en cualquier parte, en cualquier instante lo único real que me surge  detrás de las pupilas  es tu nombre, sí, tu nombre que ha sido el mar infinito de todos mis sueños, la ruta predilecta piel adentro de todos mis sentidos, la parábola tantas veces imperfecta que me pierde el alma de la ruta ya descrita que forma mi camino, sin duda y sin temor alguno eres siempre esa incógnita perpetua  que dibuja entre mis manos las pragmáticas propuestas de mil frases que se hilvanan recreando las opciones de un hubiera que sin existir ya renace con fuerza en cada verso o propuesta en que te nombro.

     -Y heme aquí de nuevo divagando en lo profundo del silencio de la espera, cavilando lunas llenas de romanza y Aranjuez  en plenilunio de amor entre tu y yo...- .

     Y ya vez pues que la insistencia es inaudita y por si fuera poco algo mas allá de ser compleja es insípida, absoluta y descortez la muy perpleja, que aún así a ciegas y sin tacto ya me deja, jugar con la palabra y con el esquivo don de rimar el verbo junto a esas mil facetas, de lo que podría hoy decir tan firme y simplemente como amar...

       Sí...  amar hoy, amar mañana, amarte siempre...
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