sábado, 30 de junio de 2012

A ti... 22 años después de haberte ido...

   Y bien, debo decir antes de hablar
que yo era un niño en ese tiempo,
que fue sin duda mi amor platónico,
sí...  el mas platónico,
y sin duda el mas amado,
y se fue como se fue el verano
cuando en aquel invierno su cuerpo
frió y ya tan inerte, sobre las hojas
ocres de azul tristeza desvaneció...

   Era tan niña, tan niña y pura
que hasta mi alma se enmudeció,
y la ame tanto que con el llanto
todita el alma se me seco...

   Era una historia de azul y rosa
una fragancia tan silenciosa,
que aun siendo niño mi alma voló
hacia sus ojos, sus labios rojos
y su mirada me enamoró.

   Siempre tan cerca y siempre tan lejos
mi amada niña jamás volvió,
de aquel su lecho de fríos espejos
donde una tarde ella murió...

   Y hoy que ya  iluso y mucho mas viejo
su tierna imagen, mi amor secreto
vuelca en mi mente  con tal fervor,
hoy la recuerdo y es tan complejo
sufrir la pena, dolor tan quieto
que aún por amarla, muero de amor...

   Mi niña eterna, borda en mi mente 
muy suavemente una canción,
que me suture, que me remiende
la gran herida en mi corazón...

   A ti mi niña eterna, mi amor perpetuo e intocable... tu nombre hoy vuela como ayer con tanta fuerza, levantare mi canto nuevamente, quizá la luna cómplice pueda llevarlo a ti, allá en los cielos donde aun moras , donde aun miras mi amor surgir, y aún te recuerdo mi musa alada, mi morenita, mi niña alegre, mi eterna fuerza... sin duda alguna mi eterno don de fluir...

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