martes, 25 de febrero de 2014

Monologo con tu imagen, de frente a mi recuerdo.



-Hola, como estas...
te extraño sabes, mas que a mi
cuando no estoy conmigo, y viajo a ti
así nomás por pretexto y sin motivo...- 

Debo decirte que no entiendo ya mas mis silencios,
que las horas pasan y no comprendo el frío en el alma,
no entiendo todo esto que siento adentro,
minuto tras minuto los nudos se entrelazan en mi pecho
y las risas que habitaban en mis labios se han desecho,
no entiendo nada acerca ya de nada, ni de lo aprendido
ni de lo vivido, la confusión sin duda me ha sorprendido.

Y me entrego con furor y con pasión entre mil pieles
tratando de ahogar la sensación que hay en tus mieles,
mas no deja de ser perturbación pensar que no me quieres,
y me consumo entre el temor de este dolor entre mis sienes.

Y burdamente y sin la fe que da el consuelo
desahogo del alma toda esta ironía,
que se muy bien es mas por cobardía
que a este amor sin alas lo deje yo en el suelo.

Latidos... latidos... después luego el silencio,
y tu imagen se desborda sin complejos detrás de las pupilas,
y entonces regreso a ese círculo que es vicio
de nombrarte a través del universo...

Y juro que este no es mi oficio, y perjuro
que tampoco mis palabras se conviertan de la noche en maleficio,
pero sabes, me inquieta saberte al otro lado como inicio
y no, como el eterno final que en mis sabanas descansa,
y hago del silencio malabares que se tornan decadentes sin oficio,
y con la noche versos que se impregnan en las grietas
qué oscuras y silentes resanan este, mi corazón ficticio.

Horas marcadas que deambulan los abismos,
palabras rotas que fisuran del viento y de la vida los nihilismos...




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