sábado, 29 de marzo de 2014

Carta a tí No. 3




Tus manos...

     Hay algo acerca de tus manos, una atracción karmica que me une a ellas, esas tus manos lindas y suaves que sostienen mi mundo cuando este se hace carga inmaterial sobre mis hombros, tus manos, tus pequeñas manos que son lo suficientemente exactas para sostener las mías, tan cálidas y tersas tan de niña, pequeñas manos mías cuando estoy contigo, pequeñas manos mías cuando no te veo y te extraño y quiero sostenerlas y respiro y me hago en bocanadas de humo de cigarro, y veo entre las ramas de los pinos la figura de tus manos, moviéndose ritmicamente como saludando en mi mente esa pequeña memoria que llega y que se incrusta, y me remueve y se hace nombre, tu nombre, y tus manos te saludan cálida-mente posándose en mi pecho.

     Tus manos que son ese pequeño oasis que me falta, un bebedero de proezas y artilugios que crean y transforman ese mundo y este mundo tan distante y distinto que nos rodea; tus manos fuertes y poderosas, que logran cometidos impensables en mi carne, esta que es de hombre inhabitado, que es de piedra aveces y otras tantas de burdel enamorado, tus manos, si tus manos que me atrapan el alma y me estremecen hasta el calcio de los huesos, cuando se posan como suaves flores sobre lo áspero del cuerpo que han dejado los inviernos y todos sus silencios...

     Que sería yo sin tus manos en mis manos, ahora que las he conocido, no imagino caminar desnudo de ti y de tus manos, de ese cálido sentir que me rodea cuando entre ellas mi corazón sometimiento fiel ya te promete; puedo sentir tus ecos, tu respiración,  tus risas y tus miedos a través de tus manos, ellas no mienten cuando tocan las mías, y transmiten todo aquello que te nubla y te perturba, y me indica que quizás también tus manos necesitan de mis manos.

     Y todo transcurre entre estas yemas que juegan a rozarse,  que se invitan y que sin saberlo aún se pertenecen, por que mis manos reconocen en las tuyas su presencia, y son solo en tus manos la perfecta sincronía de una vida, de una espera y de un camino que solo aguarda que sin pedirlo un día caminando tú tomes de las mías...

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