miércoles, 7 de mayo de 2014

      Hoy la noche ha viajado conmigo de mas, el amanecer nos tomó de la mano en algún extraño lugar fuera del tiempo,  podría ser que esta profesión  de loco, trovador de estrellas me ha llevado ya tan lejos de todos mis infiernos, quizá es que el perseguir auroras ya me ha trastornado, y no tengo mas que el polvo y las estrellas que me llenan de amor los agujeros que llevo en los bolsillos.

     La ciudad aún duerme, los vacíos se tornan en pequeñas sombras que descifran las historias escondidas de mil rostros inasibles,  y yo en esta soledad sin rostro aún hábito del silencio mil derrotas, mil latidos que se esparcen entre vinos y cigarros consumidos, y no es que lentamente de ti muera, no es que  el sol cicatrice los dolores, ni las dudas que ahora se generan,  solo pasa que la noche cuando es tu compañera, se hace inevitable y se transforma entre tu imagen en suave quimera.

     El viento se hace un poema entre las manos, susurra cosas ilegibles y serenas, me habla, me incita a buscarte entre las luces que danzan melodías inexistentes sobre las calles vacías, provoca en mi esas absurdas visiones 
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