miércoles, 2 de abril de 2014

Hablando de anoche...





 Y la vida dio sus vueltas, y el silencio hizo de la noche sus revueltas, mientras tanto tu ahí y yo acá, jugando a ser las marionetas caprichosas de mil vidas apartadas, (-y me pregunto, por que es que no te amo?-) ...

     Esta noche llegas despacio con la humedad que reina en el ambiente, y te empiezas a impregnar en mis historias, evocando ahora mismo la de ayer entre mis manos, esa que comenzamos al derramarse el café sobre tus labios, que resecos y áridos gritaban esa imperiosa necesidad de mis labios en los tuyos, - te extraño-; susurraste entre mi oído, y la sensación fue casi inmediata, mis labios rozarón despues de tanto tiempo sin querer los tuyos, nos miramos fijamente mientras nuestras manos sudaban los segundos, nuestros dedos jugueteaban febrilmente a sujetarse lenta y silenciosamente, como vislumbrando el cenit al cual pronto llegarían nuestros cuerpos.

     Te tome lentamente la cintura, te acerque a mi pecho, y temblando aún bese tu frente, sabía que no sería nada justo, que tus heridas volverían y que tu memoria sonreiría sobre una victoria tan esperada, -regresé- y tu sonreíste, y lo sabías perfectamente, como moldear mis ganas y mis manos, como atrapar estas pupilas que errantes volvían de nuevo a casa, tu morada de piel salada y madrugadas tibias; y te diste media vuelta, sabes bien de esa locura que me transforma, ese olor a cabello recién lavado, y de mis manos sosteniendo esa dureza delicada de tus pechos; te contoneabas e irritabas mis sentidos con cada roce de tu candente movimiento, nos basto un beso y las ganas explotaron sin pretextos, no hubo prisas, sabes bien como controlarme, y en ese toma y daca te atrape por debajo de la falda, y el suspiro quedo atrapado entre mis labios, no habría tregua entre todas nuestras ganas, ni gemidos que te dieran un respiro, lo sabías, entre mis dedos surgía de la noche y del momento el cometido. 

     El sofá nos atrapo enseguida, trenzados en esa inicua lucha de dominios, tus labios mordisqueando mis lóbulos, mi pecho, la protuberancia frontal de mi garganta, y ese pequeño espacio que me vuelve loco cuando tu lengua se aferra entre mi lengua, quisiste detener mis manos, que desabotonaban todo a su lento paso, como queriendo detener el tiempo de ese pequeño juego, -lo disfrutabas como nadie, como nunca-, y así se nos fueron las horas, la madrugada que parecía tan eterna, y cuando mas vulnerable estabas, venus y mis labios conjuraron los extraños maleficios que habitaban tu entrepierna, y sumergiste con coraje mis ideas en tu sexo que ardía y me dejaba impregnado en el rostro las ansias contenidas desde aquel adiós que fue tan impreciso...

     Terminamos recostados uno junto a el otro, y suavemente a mi oído susurraste los mismos motivos que me hacen no amarte, - debes irte, el ya casi llega-; y recordé el vació y las horas perdidas de sueño y esa magia que nuestros cuerpos producían, y estos mismos pasos que ya me decían, que despertar tan solo era sin duda, nuevamente una estúpida y cruel fantasía...
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