jueves, 1 de mayo de 2014

Sueños ...

    


  Me encanta la noche para escribir, la soledad que se cierne junto a todo ese silencio que solo se corrompe por algún aullido que perdido encuentra hogar en mis oídos, me encanta la noche para acudir a esas citas a ciegas con mis manos y una pluma que guerrera no deja permitirme el olvidar; las cosas suceden como historias adheridas sobre todos los faroles incandescentes que rodean las pocas calles adyacentes a mi zona de vicios y comfort, y pareciera que se  etiquetan solas, por aroma, ternura o por color; me basta solo echar una mirada a esa calle ausente y cerrar los ojos y escoger, cualquier momento o cualquier manía, cualquier sonrisa o esa tu muy rara alegría, para comenzar...

   Me encanta la noche, no lo dudes ni un segundo, me encanta la oscura sensación de ser tan libre como las estrellas, de ser tan claro como un rayo de luna y ser sin ser, un ser oscuro que solo entiende de la noche tu candor. Me encanta la noche porque solo ahi entiendo lo que ahora fluye, lo que se agolpa de repente y lo que dudo tan fácilmente, por que solo la noche disipa las dudas y me siento otro hombre, me convierto en todo, y me transporto en todo y hacia todo, soy humo, nagual y viento, soy palabra de vacíos y  suspiro, un latido inacabable y si quiero tantas veces, ese vicio interminable de habitarte entre mis sueños...

   Me gusta la noche, porque ahí me habitas, me inundas y me fecundas las horas de palabras y de sueños, de versos inconstantes y caricias plenas vestidas de insomnio, y prefiero escribirte ahí, en sus dominios, donde nadie escucha y nadie juzga lo que llevo tierra adentro de mis cielos, y es que, a decir verdad sin duda tu eres entre los sueños, mi única noche....

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