viernes, 29 de agosto de 2014

Introspectiva.

    

   Debo comenzar confesando que hacía mucho que no me reconciliaba con esta maquina, con las palabras, y sobre todo con lo que siento, no es fácil admitir ciertas cosas, ciertos miedos, pero sobre todo no es fácil admitir que existe alguien que ocupa mas de lo permitido tu mente.


       Y este soy yo hablando frente al espejo, frente al único interesado en esta historia que no esta permitida, mas debo decir que mis miedos no se basan en lo que siento o en por quien siento las  cosas que pasan en el alma, mis miedos van mas acordes al tiempo, a lo que resta, a lo que indudablemente se pierde día con día, jamás he tenido miedo de amar, y he amado sobriamente en la locura, he dado la vida si es posible por aquellas  a quien mi corazón ha elegido, esto no es un reclamo hacia ellas, ni siquiera un reclamo hacia a mi, mas bien es un recuento de las horas, que sin duda fui feliz.



      Y retomando esta platica inherente a nadie mas que a mi mismo, necesito recordarme por que estoy aquí hoy drenando esto que me oprime el pecho, hacía tanto que no lo sentía, este dolor incoloro e insensato que de repente llega y te recuerda que sin duda aún eres mortal y humano, y no hablo de esa clase de dolor que  físicamente te ataca en el corazón, no...



      Hablo sin duda de esa clase de dolor que existe mas allá de cualquier fibra de tu cuerpo, ese dolor que callado taladra mas la noche que mil aullidos desesperados, ese único que sabes no tienen cura ni fin, ni espacio donde podrirse ni alejarse, y diablos, duele...



      -Me veo en el espejo y mis demacradas facciones me avisan que el desvelo y la bebida, están por buen camino, que el humo del cigarro tarde o temprano, me va a dejar exhausto y sin aliento, que las mal sanas relaciones están inhibiendo mi código genético, y que no hay tiempo, que el tic tac se acerca y que la noche eterna empieza de a momentos a consumir lo aún no profano de este cuerpo.-



      Mantengo mi mirada fija en el ente que ahora se encuentra al otro lado del espejo, esta furioso, esta sediento, es la ira y es el desaliento, las horas muertas y las caricias frías, la pasión prohibida de aquellas que solo usaron mi cuerpo, la silente calma después de los encuentros, la conciencia que habla y recrimina el alma con la lengua de mil rostros.



       Y aún así, en un pequeño resquicio, existes tú, la causa de todos mis bienes, de mis horas fugaces, de mis risas infantiles, la única razón por la cual aún estoy sobrio, feliz y sobre todo vivo...



       Es raro vivir en esta bipolaridad que se hace caos en el alma, y mucho mas raro aún después de tanto tiempo, tantos años, depender de una sonrisa, de una mirada de un instante en tus ojos para vivir...



      Al principio pensé que solo sería una especie de capricho de momento, de esas que te llegan con los años y que dices, mañana al despertar todo será igual, y de pronto te despiertas y entiendes que necesitas mas de ese capricho, y mas de esas mañanas para convencerte que todo sera igual, y de repente un día te despiertas y comprendes, que no, que nada es igual, que has cambiado para bien o para mal, y que aquel capricho se ha convertido en algo mas...



     Y entonces le pones mil nombres y pretextos a eso que te inunda y se te hace nudo en la garganta, y resulta que el capricho es ya, una amistad...



       Pasan los días, las horas y las noches, y sin darte cuenta esa alegría compartida se va haciendo algo mas, pero resulta que te lo debes callar, que las cosas no serán igual y que lo que tienes es perfecto, y que no necesitas mas, que el tiempo es exacto si estas ahí en su cercanía, que las palabras son perfectas si salen sin duda de sus labios, y que el momento es perfecto si ella lo abarca de principio a fin, aprendes a reír de modos que jamás pensaste que lo harías, aprendes a sentir de maneras que jamás pensaste que podrías, y sobre todo aprendes a callar cosas que jamás pensaste que podrías callar...



       Y la vida continua y con cada día que transcurre, luchas y peleas con todas tus fuerzas para desatar ese nudo en la garganta y liberarte, y decir todo lo que cargas en el pecho, en el alma, y te das cuenta que tienes miedo, y no miedo a que no pase algo, miedo a que suceda el milagro y resulte que tu tiempo se ha agotado, y que es hora de pagar tus karmas, y entonces sabes y recuerdas lo que se siente perder algo que quieres, y lo mucho que te ha costado el desapego, y de lo frágil que te has vuelto,  y de repente nada tiene un sentido...



       Y el nudo en  tu garganta se hace mas fuerte, y todo los motivos te oprimen las manos, la mente y el alma y te exprimen los ojos, y las lágrimas bajan y se esparcen y tus sueños de repente se quedan callados, quietos, como expectantes aún sabiendo, que su vida termina ya en ese instante...



      Tu reflejo nuevamente en el espejo ha cambiado, el salitre que resbala te hace verte mas intenso, mas humano, y recuerdas los viajes de antaño, las pasiones, los besos las miradas, y recuerdas que alguna vez sentiste esto, y que alguna vez enterraste todo debajo del alma, debajo de todas las lagrimas que derramadas tejieron tus caminos, tu destino, y te das cuenta que es inevitable no aceptarlo, maldita sea...



       Estas enamorado.