martes, 11 de noviembre de 2014

Caigo en la cuenta que me gustas...




Me gustas...
debo decirlo a tientas y a ciegas,
a callados gritos para que no lo presientas,
me gustas...
y es en tus manos donde encuentro paz
cuando la noche se llena de revueltas.

Me gusta el hecho de verme reflejado
en esa pequeña oquedad que habita tus pupilas,
ahí donde el olvido ni siquiera pretende
deshojar del tiempo los minutos que infieles
me traicionan arropándose en tu pelo.

Me gusta también cuando tu alma se abre
y se arropa tiernamente en mis oídos,
cuando su voz de sal se desliza
y es entonces, cuando con mis dedos
puedo reconocer que tu alma sabe a la mía.

Me gusta sin duda recorrer la tierra, las calles
el silencio de una noche fría, 
con tu brazo y tu mano protegiendo la mía,
es inmenso el aroma a jazmines que desprendes
cuando a tu lado camino y tu sonríes.

Me gusta cuando tu sentir aflora
y veo tus ojos llenos de nostalgia,
y sostengo tus sueños y tus manos
y solo atino a decir, que todo estará bien,
que todo fluye y que todo acaba,
y de repente entre ese instante y los otros, 
la música me atrapa y te miro mientras sonrió,
y comprendo sutilmente todas las razones
que en conjunto me hagan decir...

Que me gustas, así a tientas y a ciegas
a callados gritos para que no lo presientas,
me gustas...


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