sábado, 15 de noviembre de 2014

Tus manos son mi respuesta...


Solo por si acaso, por si las dudas
te llegaran a arañar la memoria,
yo no estoy aquí por tu cuerpo,
ni siquiera por tus besos...

Yo llegue a ti por ese extraño
y reluciente resplandor en tu mirada,
por esa enigmática y fugaz sonrisa
que cuando no se esconde, hechiza.

No vine buscando labios o caricias,
mi mundo estaba repleto de ello
cuando yo te vi, ni siquiera el contacto 
cálido en tus manos, era importante para mí.

Pero causaste tanto en un solo roce de silencios, 
en una sola noche de sonrisas que al alma,
a la memoria que estaba intacta, y a estos labios
les distes agua sin planear calmar su sed.

Y heme aquí hoy desnudo del alma,
desnudo del tiempo y sus historias en mi cuerpo,
hablándote, mimando-te, queriéndote
y pensándote todo al mismo tiempo...

Habitando en tus pupilas mis versos,
mis palabras que han sido eco inevitable
de esa intensa sensación que es sin duda,
tocar tus yemas con mis yemas, unir
mis manos con tus manos, y solo fluir...

Así te digo entonces, que no busco tu cuerpo
ni tus labios, ni tus besos...
por que al sentir tus manos en mis manos 


me siento hombre, libre y completo.
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