viernes, 12 de diciembre de 2014

Del efecto del Khalúa y otros inventos...



Que la música escampe los fantasmas,
y la poesía rompa del silencio esas ausencias,
que aquello que no corra vuele,
detrás de esos suspiros devengados del delirio,
de los tiempos y las manos,
de los cuerpos que fueron sin ser propios,
cataclismos nocturnos de saladas lunas,
que la noche rompa los efectos,
del vino que consagra la humedad de una entrepierna,
el efecto mortifero de un roze,
de un beso que no es beso,
solo sutil tormento;
y que al final de cualquier cuento guajiro a contra vento,
se diluyan en sus notas,
en sus versos los momentos,
que sin duda en el lamento,
quedaran grabados por siempre en nuestros cuerpos...