sábado, 6 de mayo de 2006

Inconcluso...




Solitario vagaba,
entre sueños
con sabor a lejanía.

El peso de tus silencios
se desprendía, finalmente
de mi cuerpo andariego...

Tus momentos agrietan
la melancolía fugaz,
del suspiro que te rapta
sutilmente, del pasado.

Y te encuentro,
y te veo
caminando hacia mi ventana
que permaneció cerrada
entre tu ausencia.

Y te siento revolviendo
siluetas en mi mente,
con esas manos tersas
que dieron vida y muerte,
ilusión y olvido.

Te acercas lentamente,
cual beso sigiloso,
me miras a los ojos
mientras con tu corazón refugias
de mi corazón el gozo.

Me hablas en silencio,
con latidos agitados
delatando, tal vez,
tus tiempos desolados,
tus marchitos pasos.

Y te cobijo con mis brazos
extendidos, mutilados,
en mi presente,
en mis pasados...
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